SOCIAL
Pilcomayo: Ascensos anómalos en Bolivia activan alerta temprana en Salta
La crecida anómala del Pilcomayo pone en jaque la efectividad de las obras de defensa en Salta y genera preocupación en Misión La Paz. Este escenario subraya la urgencia de coordinar esfuerzos regionales y evaluar la resiliencia de la infraestructura local ante patrones climáticos cambiantes, con implicaciones directas para la seguridad y el sustento de las comunidades ribereñas.
La cuenca alta del río Pilcomayo en Bolivia registra ascensos de caudal que los expertos califican de anómalos, "a contramano de toda la historia de crecientes del río", lo que ha encendido las alarmas en el Chaco salteño. Zonas como San Josesito alcanzaron 2,51 metros y Tarapaya 0,57 metros, ambas bajo alerta amarilla, anticipando una temporada de lluvias que ya se inició el 18 de agosto, antes de lo históricamente esperado. La urbanización Misión La Paz se presenta como el punto de mayor exposición ante esta situación.
En Salta, la preocupación se intensifica por los reclamos de criollos e indígenas respecto a las defensas construidas con una inversión de casi 260 millones de pesos. Las comunidades cuestionan tanto la ubicación como los materiales empleados, como las bolsas de arena, que consideran insuficientes para contener crecidas potentes. Esta crítica subraya una tensión entre la inversión pública y la percepción de seguridad de los habitantes directamente afectados.
El desplazamiento del cauce del río Pilcomayo representa una amenaza concreta para Misión La Paz, con aguas que anualmente se acercan más a viviendas e instituciones. En diciembre de 2025, se registró un avance significativo del río hacia la ruta, con el riesgo latente de aislar hasta 15 comunidades. Este precedente refuerza la necesidad de una vigilancia constante y medidas preventivas eficaces.
A nivel regional, Paraguay ya ha implementado obras preventivas en Pozo Hondo, incluyendo la construcción de muros de contención, mantenimiento del cauce y remoción de sedimentos. Por su parte, el SENAMHI boliviano pronostica lluvias cercanas a lo normal para agosto-octubre, con mayor actividad en el Chaco hacia septiembre-octubre. La combinación de estas proyecciones, junto con las características de suelos poco profundos y baja permeabilidad de la región, augura respuestas rápidas del río. Octubre y diciembre se perfilan como períodos críticos que demandarán máxima vigilancia por parte de las comunidades.