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FINANZAS

Milei viaja a París para buscar inversiones tras señales económicas negativas

Para Salta y las provincias del interior, la búsqueda de capitales externos enfrenta la rigidez de un frente interno condicionado por la suba del riesgo país y la caída de la actividad. La discusión sobre partidas presupuestarias y contratos repercute de forma directa en los recursos federales y la certidumbre jurídica que exigen las inversiones en la región.


Concluida su escala en los Estados Unidos, el presidente Javier Milei prepara su traslado a París con el propósito de comparecer ante banqueros, inversores y directivos de empresas. La misión busca exponer el esquema previsto hasta las elecciones legislativas en un momento en que los indicadores domésticos acusan recibo del ajuste: el aumento en los índices de pobreza, la retracción del nivel de actividad y el alza del riesgo país configuran el telón de fondo de este nuevo periplo diplomático.

En el plano parlamentario, la estrategia gubernamental encuentra reparos formales en torno a la elaboración presupuestaria. Desde la Coalición Cívica, el diputado Maximiliano Ferraro cuestionó la falta de precisión sobre los fondos para la Ley de Discapacidad y la pretensión de suprimir la emergencia del sector, imputando un incumplimiento de los mandatos legales en vigor. En similar sintonía se pronunció la senadora Beatriz Ávila, quien si bien reconoció el equilibrio fiscal, advirtió sobre la falta de sensibilidad oficial y rechazó las modificaciones discrecionales a las normas electorales de las PASO.

La ortodoxia del modelo también defendió sus fueros en el terreno de las obligaciones privadas. Frente a las iniciativas para declarar la emergencia en familias endeudadas, el oficialismo, por intermedio del legislador Diego Hartfield, desestimó la intervención estatal en los contratos bancarios bajo el argumento de que limitar las condiciones pactadas incrementará las tasas de interés. Entre la promesa de inversiones en capitales foráneos y la discusión de las leyes del crédito interno, el Ejecutivo sostiene una línea invariable que traslada toda la disciplina a las reglas del mercado.

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