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Milei denuncia proyecto petrolero Sea Lion en Malvinas: busca impedir explotación

La firme postura nacional sobre Malvinas y sus recursos energéticos, como el proyecto Sea Lion, eleva la relevancia de la soberanía sobre bienes estratégicos. Para Salta, esto refuerza el debate sobre el control y la explotación de recursos naturales en general. Si el país consolida una estrategia de defensa de sus activos, esto podría generar un precedente positivo para provincias con vastas reservas como la nuestra, incidiendo en futuras inversiones y desarrollo tecnológico local.


El presidente Javier Milei ha puesto el foco en el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas. Este yacimiento offshore, a 450 metros de profundidad, es desarrollado por Navitas Petroleum (israelí, 65%) y Rockhopper Exploration (británica, 35%). Milei alertó sobre el avance de empresas extranjeras en la explotación de hidrocarburos en aguas del Atlántico Sur, señalando la urgencia de una respuesta estatal para evitar la apropiación de estas reservas, algo que, según él, no ha ocurrido hasta ahora y podría profundizar la ocupación británica.

El proyecto Sea Lion, descubierto en 2010, adoptó su decisión final de inversión en diciembre de 2025 para avanzar hacia la explotación. Se estima que posee reservas probadas y probables de 314 millones de barriles de petróleo. La primera etapa busca una producción de 50.000 barriles diarios, con el primer petróleo proyectado para marzo de 2028. La magnitud es considerable: más de 60 pozos submarinos planificados y una inversión inicial de aproximadamente US$1.800 millones, con otros US$2.100 millones proyectados para su desarrollo continuo, extendiéndose por unos 30 años.

Milei advirtió que Sea Lion no es el único proyecto que amenaza los intereses estratégicos de Argentina. En su mensaje, el mandatario afirmó que el Gobierno no se quedará "con los brazos cruzados" y que desplegará todas las herramientas del Estado —diplomáticas, económicas, judiciales y legales— para disuadir a los actores que "violenten nuestra soberanía". La causa nacional, sostuvo, enfrenta un un "peligro claro y urgente" que demanda una "fuerza proporcional".

Argentina rechaza el proyecto Sea Lion porque considera que las compañías carecen de autorización nacional para operar en un área de disputa soberana. La Cancillería ya había expresado su "más enérgico rechazo" a la decisión de inversión de Rockhopper y Navitas. Además, el Gobierno argentino argumenta que el desarrollo unilateral de recursos naturales en la zona en disputa contraviene las resoluciones de Naciones Unidas sobre la Cuestión Malvinas, que instan a evitar modificaciones unilaterales. Con este avance, la explotación de petróleo se posiciona como un eje central en la disputa, trascendiendo el reclamo territorial histórico hacia quién explotará los recursos naturales del archipiélago.

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