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FINANZAS

Gobierno presenta Presupuesto 2027 con 4% PBI y metas fiscales

Las proyecciones macroeconómicas del Presupuesto 2027, con un énfasis en el crecimiento del PBI y el superávit fiscal, delinean un marco que podría influir significativamente en la economía de Salta, especialmente a través del impulso a sectores como el agro y la minería, cruciales para la provincia. La expectativa de una recuperación del salario real sugiere un potencial alivio en el consumo local. Sin embargo, la concreción de estas metas dependerá de la estabilidad macroeconómica y de la capacidad del gobierno central para generar consensos legislativos, impactando indirectamente las transferencias y proyectos provinciales.


El Gobierno nacional, en una reunión de su mesa política, ha presentado las principales directrices para el Presupuesto 2027, un instrumento esencial en la planificación macroeconómica que, como una brújula en aguas inciertas, busca señalar el rumbo para el venidero año electoral. El ministro de Economía, Luis Caputo, fue el encargado de desvelar estas cifras que, como suele ocurrir con las proyecciones, exhiben ciertas disonancias entre las diversas fuentes periodísticas que han cubierto el evento. Se ha proyectado un crecimiento del Producto Bruto Interno del 4%, cifra que parece concitar un consenso unánime. Sin embargo, en lo concerniente a la inflación, las estimaciones difieren: mientras algunas fuentes señalan un 18% anual, otras anticipan un 21.1% o incluso un 21%. Similar variabilidad se observa en el tipo de cambio proyectado para fin de 2027, que oscila entre $1.847,60 y un promedio anual de $1.728.

En la médula de este esquema presupuestario residen los preceptos libertarios que guían la actual administración, con el superávit fiscal como ancla ineludible. El Gobierno ambiciona registrar un superávit primario de $18,44 billones, equivalente al 1,3% del PBI, y un superávit financiero de $3,30 billones, lo que representaría un 0,2% del producto. De materializarse, se enfatiza que sería la primera vez en la historia que el país encadenaría cuatro años consecutivos de superávit en la línea financiera sin incurrir en default, un hito que, como una promesa grabada en piedra, busca infundir confianza. A esto se suman las expectativas de exportaciones superiores a los u$s130.000 millones y un balance comercial de bienes y servicios favorable, excediendo los u$s15.000 millones.

Uno de los puntos más sensibles, y quizás más esperanzadores, reside en la proyección de una recuperación del salario real para 2027, con un aumento promedio del 25,4% frente a las citadas expectativas inflacionarias. Esta perspectiva contrasta vivamente con la dinámica observada en 2026, donde los salarios registrados lucharon por igualar la inflación, implicando una pérdida del poder adquisitivo. Sin embargo, el Ministerio de Economía ha sido cauto al aclarar que el valor del tipo de cambio proyectado no constituye una 'predicción' per se, sino un cálculo derivado de ajustar el nivel actual por la inflación estimada. La incidencia de esta referencia sobre la competitividad, la evolución de precios y la capacidad de acumular reservas —un arca aún con interrogantes para los inversores— permanece como un factor crítico, así como la dinámica del empleo y el crédito.

La senda para la aprobación de este presupuesto se vislumbra como un desafío político mayúsculo para la Casa Rosada. La búsqueda de consensos con bloques aliados y sectores provinciales, que incluye la incorporación de obras reclamadas por las jurisdicciones subnacionales como una suerte de óbolo para acercar posiciones, será determinante. Para Salta, la inclusión de infraestructura y el impulso a sectores primarios como la minería y el agro, que nutren gran parte de su economía, podrían representar un baluarte en la consecución de las metas provinciales. El debate en comisiones, a iniciarse en la primera semana de octubre, contará con la defensa técnica de funcionarios del Ministerio de Economía, sin la presencia prevista del ministro Caputo en esa instancia. Además del Presupuesto, la agenda legislativa aborda la Ley de Defensa de la Soberanía nacional, la reforma política y el futuro de las PASO, asuntos que, aunque de índole federal, tejen la trama sobre la cual se despliega la gobernabilidad y se modula la relación con las provincias.

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