SOCIAL
Boleto en Orán cuesta $2.200 y es de los más caros del país
El alto costo del transporte público en Orán, sumado a las deficiencias del servicio, ejerce una presión directa sobre el bolsillo de los oranenses, afectando la movilidad laboral y estudiantil. Esta situación resalta la brecha en la calidad y acceso a servicios públicos esenciales entre el interior provincial y la capital. La gestión de una única empresa sin competencia evidente es un factor clave en la falta de eficiencia y modernización, impactando directamente en la calidad de vida de los ciudadanos.
A partir del 1 de agosto, el boleto de colectivo en Orán alcanzó los $2.200 en efectivo, posicionándose entre las tarifas más elevadas del país para un servicio urbano. La empresa Gauchito Gil, única prestadora, fijó el costo en $1.800 con tarjeta magnética y $1.000 para la tarifa escolar. Este aumento impacta a miles de residentes, incluyendo trabajadores, estudiantes y jubilados, quienes dependen de este servicio para su movilidad diaria.
La tarifa oranense es un 35% superior a los $1.450 que se pagan en Salta capital, mostrando una marcada disparidad dentro de la misma provincia. A nivel nacional, la comparación con el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) es aún más notoria, donde los usuarios con tarjeta SUBE acceden a tarifas significativamente más bajas, a pesar de contar con una red más extensa, mayores frecuencias y unidades más modernas. Las quejas de los usuarios en Orán se centran en la escasa frecuencia, las largas esperas (superando la hora en ciertos horarios) y la limitada cantidad de recorridos, afectando directamente la rutina de trabajadores y estudiantes.
En un contraste con la tendencia de digitalización, la empresa ha solicitado a los pasajeros el uso de dinero en efectivo y, de ser posible, con cambio para agilizar el cobro. Esta medida se opone a los sistemas de pago electrónico que predominan en otras ciudades del país, evidenciando una brecha tecnológica y de gestión en el servicio de transporte del norte provincial. La falta de un sistema de pago moderno complica la experiencia del usuario y denota una oportunidad de mejora.
La situación en Orán subraya una desigualdad en el acceso y calidad de servicios esenciales dentro de Salta. La ausencia de competencia en el mercado del transporte y la aparente falta de inversión en infraestructura y tecnología, como sistemas de pago electrónicos, tienen un impacto directo en la productividad y el costo de vida de sus ciudadanos, generando un desequilibrio que amerita una revisión desde la política pública y la gestión provincial para garantizar un servicio eficiente y equitativo.